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12 julio, 2018 – Espiritualidad digital

Imperativos

El imperativo es una forma verbal terrible. Si un amigo te dice: «¿Podrías llevarme al trabajo mañana?», siempre puedes ceñirte a la pregunta, y responder: «No podría, porque estoy de vacaciones y mañana voy a quedarme en la cama». Pero si alguien te dice: «Llévame mañana al trabajo», o respondes: «¡A sus órdenes!», o respondes: «No me da la gana». Cualquier otra respuesta es una evasiva.

Id y proclamad que ha llegado el reino de los cielos… Gratis habéis recibido, dad gratis.

Id… Proclamad… Dad… Son imperativos, no preguntas. Para un cristiano, el apostolado no es una posibilidad, sino un mandato del mismo Cristo.

¿Lo cumples?

Mira que, antes de mandarte Id, quiso Él venir a la tierra a redimirte; antes de mandarte Proclamad, quiso Él proclamar en tus oídos la buena noticia; y, antes de mandarte Dad, Él mismo se te dio.

Vino, para que tú fueras. Te anunció, para que tú proclamaras. Te dio, para que tú des. No retengas su Amor. Deja que te llene, y que fluya, a través de ti, hacia quienes te rodean. Estás llamado a ser canal de gracia para muchos, no un tapón que cierre el paso a esa corriente de Vida.

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