El Mar de Jesús de Nazaret

6 julio, 2018 – Espiritualidad digital

El telonio del publicano

vocaciónEse hombre llamado Mateo, que estaba sentado al mostrador de los impuestos, sujetaba fuertemente su telonio. No apartaba la vista de la mesa, no fuera a ser que alguien más codicioso que él echara mano distraídamente a sus monedas. Con semejante vigilancia sostenía su pequeño mundo para que no se cayese.

Hasta que llegó un Hombre, y le robó todo. Sígueme. Bastó una palabra, y el que Leví, en un descuido imperdonable, apartase los ojos del telonio para fijarlos en los ojos del Maestro. No diré que cayó fulminado, porque, en lugar de caer, se levantó y lo siguió. Fue su pequeño mundo el que cayó. Él fue atrapado por horizontes inabarcables.

Pensamos en aquel publicano abandonando todas esas cantidades de dinero, y nos equivocamos. No entendemos que lo más difícil de abandonar, lo que realmente nos impide seguir a Jesús, no es el dinero.

El verdadero telonio que nos mantiene clavados en tierra está en nuestro corazón, tan pegado a las cosas de la tierra; en nuestro pensamiento, atrapado por preocupaciones estúpidas y empeñado en sujetar el mundo para que no se caiga.

Si dejásemos todo eso, y entregásemos a Jesús el corazón y el pensamiento, volaríamos tras Él.

(TOP13V)