El Mar de Jesús de Nazaret

4 julio, 2018 – Espiritualidad digital

Hasta que llegó su hora

Lee despacio el relato. Dale vida en tu imaginación, como si estuvieras allí: Dos endemoniados salieron a su encuentro; eran tan furiosos que nadie se atrevía a transitar por aquel camino. Te sorprenderá la violenta agitación de toda la escena: los endemoniados gritan y blasfeman, gruñen los cerdos mientras se precipitan en el mar, se enfurecen los porquerizos, y el pueblo entero se abalanza sobre Jesús pidiéndole que se marche.

En medio de toda esa violencia, Jesús no tiene más que un monosílabo en el guión: Id. Me traiciona la afición; se me parece a uno de esos personajes de Sergio Leone en «Hasta que llegó su hora» o en «Por un puñado de dólares». Imperturbable como el rompeolas cuando las aguas se estrellan contra él. Callado y sereno como cuando dormía en la barca azotada por la tormenta.

Le rogaron que se marchara de su país. En silencio, se marchó. Que nunca permanece Jesús con quien no quiere tenerlo a su lado.

Sigo maravillado con la escena. Mira el panorama final: una vista de aquel pueblo tras la marcha de Jesús. Arruinados los porquerizos, desconcertada la población… Y libres, en paz, los endemoniados. Ellos tampoco hablan. Rezan por dentro.

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