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1 julio, 2018 – Espiritualidad digital

¿Lo último que se pierde?

Dicen que la esperanza es lo último que se pierde. No siempre es verdad. Conozco a personas que pierden la esperanza antes de empezar siquiera a luchar.

Jairo no era de ésos. En Jairo se hacía verdad el refrán. Aunque su hija estaba desahuciada, él siguió esperando y acudió al Señor. Pero, mientras caminaba hacia su casa con Jesús, le dicen: Tu hija se ha muerto.

Si la esperanza es lo último que se pierde, cuando se pierde la esperanza ya no queda nada.

En muchos casos, esa hora en la que ya no queda nada es, precisamente, la hora de Dios.

Se le acerca Jesús, y le dice: No temas; basta que tengas fe. Te engañaron: cuando se pierde la esperanza, aún queda la fe. Y la fe mueve montañas.

También la mujer que padecía flujos de sangre había perdido la esperanza. Tras gastar en médicos toda su fortuna, no hizo sino empeorar. Pero creyó: Con sólo tocarle el manto, curaré. Y curó.

Y Marta, y María, creyeron, aunque su hermano Lázaro llevaba tres días enterrado. Y Lázaro resucitó.

Es para ti: cuando no puedas mantener encendida la llama de la esperanza, conserva viva la fe. Y verás maravillas.

(TOB13)