El Mar de Jesús de Nazaret

22 junio, 2018 – Espiritualidad digital

Magnetismo

Cuando tomas en tus manos una piedra, y después la dejas caer, ¿a dónde va? Al suelo. Cosas de la fuerza de la gravedad.

Cuando sujetas a un animal hambriento ante su ración de comida, y después lo sueltas, ¿a dónde va? A devorar la pitanza. Cosas del hambre.

Cuando sujetas unos clavos ante un imán, y después los sueltas, ¿a dónde van? Al imán. Cosas del magnetismo.

Cuando tienes el corazón ocupado en tus quehaceres diarios, y esos quehaceres cesan; cuando te quedas solo, ¿a dónde va tu corazón? ¿en qué piensas? En tus afanes, tus preocupaciones, tus sueños… A veces, incluso, se te escapa el corazón hacia ellos mientras trabajas o rezas. Y te distraes.

Donde está tu tesoro, allí estará tu corazón.

Ya sabes, entonces, cuál es tu tesoro. Hay quien tiene como tesoro el cubo de basura: su corazón vuela hacia pecados, dolores y espantos. Qué lástima.

Ojalá te distrajeras «al revés». Ojalá se te escapara el corazón a Jesús en medio de tus muchos quehaceres, y en Él pensaras cuando te quedases a solas.

¿Te gustaría que fuese así? Yo te diré cómo: lleva el corazón ante el sagrario, hasta que quede imantado por Él.

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