El Mar de Jesús de Nazaret

15 junio, 2018 – Espiritualidad digital

Guarda la vista

Cuando se hace de noche, deja de entrar luz por las ventanas, y la casa queda a oscuras si no enciendes una lámpara.

Las ventanas del hombre son los ojos. Pero cuanto entra por ellos queda almacenado en la memoria, y así, aun cuando están cerrados, las imágenes persisten. Y no todas son luz. Algunas son tinieblas. Y manchan.

Te arriesgaste a ver aquella película, aun cuando sabías que no era aconsejable, y ahora no puedes retirar de la imaginación esas escenas que te perturban por dentro. Culpa tuya. ¿Por qué miraste?

Si tu ojo derecho te induce a pecar, sácatelo y tíralo. Más te valdría haber estado ciego que haber mirado lo que manchó tu alma. No es fácil limpiar eso.

Guarda la vista. No arriesgues tanto. Si te dijeran que el aire es tóxico, ¿abrirías las ventanas? Ten cuidado con lo que miras. Sin hacer rarezas, sé discreto con los ojos.

Y, si quieres limpiar aquello, te diré cómo: mira con cariño a los crucifijos e imágenes de la Virgen. Que por las mismas ventanas por las que entró la suciedad entre ahora la limpieza. La mejor manera de guardar la vista es posarla en un lugar santo.

(TOP10V)