El Mar de Jesús de Nazaret

7 junio, 2018 – Espiritualidad digital

Lecciones de psicología evolutiva

Llámalo, si quieres, psicología evolutiva:

De joven, crees que puedes cambiar el mundo poniendo en práctica tus ideas felices. Se te ocurre la solución a un problema, te la crees como si no hubiera otra verdad más clara y distinta sobre la tierra, tratas de convencer a todo el mundo de la bondad de tus ocurrencias… Y, después, te llevas un buen costalazo. Tu «idea feliz» no ha arreglado nada. Además, no era tan «feliz».

Pasan los años, y te das cuenta de que, ni eres tan inteligente, ni puedes cambiar el mundo. Entonces te conformas con lo que hay, y te dejas llevar. Te has hecho viejo.

Culpa tuya.

Amarás al Señor tu Dios con toda tu mente.

Este paso te lo ofrece Dios entre la primera y la segunda fase. Aunque requiere cierta humildad. Cuando te das cuenta de que tu mente es bastante limitada, y de que no puedes cambiar el mundo, le devuelves tu cabecita a Quien te la dio, y consagras a Dios tus pensamientos. Ya no piensas, rezas y amas. Tienes vida interior. Entonces, Dios se sirve de ti para cambiar el mundo.

Esto no es psicología evolutiva. Es el camino de la santidad.

(TOI09J)