Libros del autor

4 junio, 2018 – Espiritualidad digital

Nadie ama al cobrador del frac

Existe una religiosidad gozosa, y existe una religiosidad amargada y lastimera. Lo que diferencia a una de otra es el amor. Cuando la oración y el servicio al prójimo no nacen de un profundo amor a Dios, la religión queda convertida en obediencia jerárquica; y a nadie le ha hecho feliz obedecer al jefe, aunque ese jefe sea el mismo Dios. Cuando, por el contrario, se apodera del corazón un apasionado amor a Dios, la vida entera se convierte en un acto de obediencia filial, una entrega gozosa a Aquél a quien más se ama.

Le quedaba uno, su hijo amado. Y lo envió el último, pensando: «Respetarán a mi hijo». Pero los labradores se dijeron: «Este es el heredero. Venga, lo matamos y será nuestra la herencia».

Ahí tienes la diferencia. El mismo que, para su padre, es su hijo amado, para los labradores, que no lo amaban, no es más que el heredero.

Nadie se enamora del cobrador del frac. Si Dios no es más que un acreedor omnipotente que quiere saldar cuentas contigo, serás un infeliz. Pero si es el Padre que tanto te ama y tanto te ha dado, nada te alegrará tanto como entregárselo todo.

(TOP09L)