Libros del autor

2 junio, 2018 – Espiritualidad digital

Tiempo de hablar, tiempo de callar

Estabas cenando con unos amigos. Escribo «amigos» por escribir algo, ya sabes. Todo iba bien, la conversación era agradable… Hasta que alguien mencionó a la Iglesia. Todos te miraron. Como saben que vas a misa, se ensañaron criticando a sacerdotes, obispos y papas. No había argumentos; sólo había odio. Querían hacerte daño, y reclamaban una respuesta de tu parte… Pero tú cambiaste de conversación, y no respondiste. Por la mañana te sentías avergonzado y traidor.

Sin embargo, yo no estoy seguro de que hicieras mal. Hay un tiempo de hablar, y un tiempo de callar, sufrir y ofrecer. Jesús no abrió los labios mientras el Sanedrín lo acusaba con testigos falsos. Y cuando los sumos sacerdotes le preguntaron: ¿Con qué autoridad haces esto?, eludió la pregunta con habilidad, y no respondió. ¿Para qué hablar, cuando sabes que no serás escuchado, y que tus palabras sólo aventarán más blasfemias? Mejor, entonces, hablar con Dios que con los hombres.

Sin embargo, hay algo que debes hacer: Entre aquellos «amigos» con quienes cenaste, hay dos o tres con quien tienes más confianza. Llámalos, y háblales a solas. Verás como, sin el apoyo del grupo, te escuchan. Quizá, de aquellas blasfemias, salga alguna conversión.

(TOP08S)