El Mar de Jesús de Nazaret

30 mayo, 2018 – Espiritualidad digital

La copa

En ocasiones, imagino a Jesús riendo por dentro mientras Santiago y Juan le formulan «la petición de sus vidas»:

Concédenos sentarnos en tu gloria uno a tu derecha y otro a tu izquierda.

No buscaban tanto a Jesús como a esa supuesta gloria y a esos supuestos lugares de privilegio. Querían carteras ministeriales.

Jesús ríe por dentro, y les sigue el juego:

No sabéis lo que pedís, ¿podéis beber el cáliz que yo he de beber?

Era costumbre que quienes se sentaban a derecha e izquierda del rey compartieran su copa en los banquetes. Así lo entendieron los hermanos, y así la política, durante unos segundos, fue el principal tema de conversación:

¡Podemos!

Pero Jesús hablaba de otra copa. Dejó de reír por dentro, y habló con la mirada fija en un lugar lejano:

El cáliz que yo voy a beber lo beberéis

Si hubieran sabido los dos hermanos a qué copa se refería Jesús, no hubieran pedido aquello.

Nosotros, que lo sabemos, pediremos así: «Jesús, concédenos estar contigo donde Tú estés. Y si, para eso, es preciso beber tu cáliz, otórganos la gracia de apurarlo con amor, para que jamás nos separemos de ti. Porque nosotros no; no podemos».

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