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18 mayo, 2018 – Espiritualidad digital

Lecciones de amor humano

Simón¡Qué humano es el Amor de Dios, destilado en el corazón amorosísismo de Cristo! Y, aunque no podría ser de otra forma, ¡qué humano es nuestro amor a Dios!

Simón, hijo de Juan, ¿me amas más que éstos?

Cuando alguien te ama, necesitas escucharlo. No te basta con saber; quieres que ese amor acaricie tus oídos con un «te quiero», y sólo entonces saboreas el cariño sincero de quien te proclama su afecto. Sorprende que Jesús, después de resucitar, no haya querido abandonar esa «debilidad»: sigue mostrándose necesitado de amor, y de amor humano. Poco antes, desde la orilla, había pedido una limosna de pescado a los apóstoles. Está claro que Jesús también se ha llevado al cielo nuestra hambre.

Dile al Señor, muchas veces, que lo amas. Observa, y escucharás su voz desde el sagrario: «¿Me quieres?». Responde.

Sí, Señor, tú sabes que te quiero.

Cuando amas a alguien, necesitas que lo sepa. ¿Qué hacer con todo ese amor, si no encuentras un corazón abierto que lo reciba? Amar en secreto es sólo padecer. Sin embargo, cuando el ser amado recibe tu amor, el corazón descansa.

Jesús sabe que lo amas. Conoce tu debilidad, pero también tu amor. Descansa.

(TP07V)