Libros del autor

4 mayo, 2018 – Espiritualidad digital

Amigos de Dios

Cuando la Virgen recibió el saludo del ángel, se estremeció. Le pareció que ella era muy pequeña para ser distinguida con esa embajada.

En nuestro caso, no se trata de un ángel, sino del mismo Dios. Y no se acerca en nombre de otro, sino que Él mismo nos llama «amigos» y declara que nos ha elegido para revelarnos sus secretos. ¿No deberíamos estremecernos?

Os llamo amigos, porque todo lo que he oído a mi Padre os lo he dado a conocer. No sois vosotros los que me habéis elegido, sino que yo os he elegido.

Dirás que el texto escrito marca distancias. Pero, si te recoges en oración, y saboreas esas palabras, el Espíritu las pronunciará en tu alma, y no dudarás que están dichas para ti. Te estremecerás, y te sentirás indigno.

Cristo me llama «amigo», me ha escogido, y debo estar a la altura. También a Judas lo escogió y lo llamó con ese nombre, y, sin embargo, el apóstol lo traicionó. Yo quisiera arrodillarme, y pedirle a mismo Espíritu que me abrace sin remedio, porque de Él está escrito que, entrando en las almas buenas de cada generación, va haciendo amigos de Dios (Sab 7, 27).

(TP05V)