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1 mayo, 2018 – Espiritualidad digital

«José e hijos. Aquí hacemos bien las cosas»

El que Jesús fuera conocido, entre sus vecinos, como el hijo del carpintero, significa tanto para nosotros como significó para Él.

«José e Hijo. Taller de carpintería». Probablemente, era un negocio familiar. Y allí trabajó Jesús con su padre (que lo era, aunque no fuese progenitor). Sus horas de trabajo y de sudor dejaron bien alto el prestigio de la firma. Estaban ofrecidas a su Padre como parte del sacrificio redentor; eran ramificaciones sagradas de la Eucaristía. ¿Cómo ofrecer con tanto Amor un trabajo que no estuviera realizado con perfección humana? Dichosos los clientes. Pero, más aún, dichosos nosotros, que hemos sido redimidos en ese taller.

Si en ese taller hemos sido redimidos, a ese taller pertenecemos. Somos hermanos de Cristo y, por tanto, hijos del carpintero. Llamamos padre a José, y formamos parte del negocio familiar. «José e hijos. Aquí hacemos bien las cosas».

Deja bien a José. Y a Jesús. Haz tu trabajo con cariño y perfección. Recuerda que nuestro negocio es la redención de las almas. Y esa redención pasa, hoy como ayer, por un trabajo bien hecho y consagrado a Dios mediante una vida interior amorosa y fecunda. «Aquí hacemos bien las cosas». No lo desmientas.

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