El Mar de Jesús de Nazaret

28 abril, 2018 – Espiritualidad digital

Muéstranos al Hijo

hostiaMe pregunto qué esperaba Felipe cuando le pidió a Jesús: Muéstranos al Padre y nos basta. Los judíos tenían prohibido hacer representaciones de Dios; por tanto, no creo que quisiera ver una figura humana. Quizá esperase un enorme destello de luz, o una nube terrible y luminosa cubriendo el cenáculo, o un trueno como el que escucharon los hebreos al pie del Sinaí.

En todo caso, nada de eso iba a suceder. Quien me ha visto a mí ha visto al Padre. ¿Cómo dices tú: «muéstranos al Padre»?Dios Padre no puede ser visto directamente, porque no hay en Él materia que sea visible. Dios es Espíritu (Jn 4, 24). En la Encarnación del Hijo, Él se ha hecho visible. Quien me ha visto a mí, ha visto al Padre.

¿Y nosotros? Porque, si se quejaba Felipe de que no podía ver al Padre, bien podríamos nosotros quejarnos de no poder ver al Hijo.

Por eso miramos a la sagrada Hostia, y le decimos: «Muéstranos al Hijo». Y ella responde: «Quien me mira a mí, mira al Hijo. Y quien mira al Hijo, mira al Padre, porque el Espíritu, a través de la fe, ilumina sus ojos».

¡Bendita adoración eucarística!

(TP04S)