El Mar de Jesús de Nazaret

27 abril, 2018 – Espiritualidad digital

Más que un precioso endecasílabo

Fue Miguel de Unamuno quien descubrió, tras la versión latina de las palabras del Señor, un precioso endecasílabo: Ego sum via, et veritas, et vita. Sensibilidad poética.

Pero hay mucho más: Yo soy el camino, y la verdad, y la vida

Yo soy el camino. Lejos de Cristo, ando perdido. Ni sé a dónde voy, ni encuentro puntos de referencia que jalonen mis pasos. Vivo dando tumbos, me desoriento y me abrazo, para no caerme, a troncos secos que encuentro a mi paso. Pero ellos también caen.

Yo soy la verdad. Fuera de Cristo, todo es mentira. Lo que me parece hermoso, se vuelve feo cuando me acerco. Lo que me parece joven, se vuelve viejo cuando intento acariciarlo. Lo que me parece bueno, me muestra su maldad cuando le doy mi confianza.

Yo soy la vida. Fuera de Cristo, todo es muerte. Nada perdura. Lo que me ilusiona cuando no lo tengo, me cansa cuando lo tengo. Las criaturas me prometen darme vida, y me matan cuando me entrego a ellas…

Pero, abrazado a Cristo, todo cuanto veo me lleva a Él, las criaturas proclaman a gritos su verdad, y hasta lo que parece matarme me acaba dando vida.

(TP04V)