El Mar de Jesús de Nazaret

26 abril, 2018 – Espiritualidad digital

Lo menos práctico del mundo

A Dios no parece gustarle en exceso la luz eléctrica. Ha querido iluminar el mundo a través de un sistema de espejos, y esos espejos son los santos.

Vosotros sois la luz del mundo. Desde la entraña de la sociedad, el santo refleja la luz de Cristo, única luz eterna cuya claridad desvela a los hombres la verdadera dimensión de todo lo creado. Si la vida del santo irradia ese brillo celeste, es porque está orientada hacia Dios. Vive contemplado la luz.

San Isidoro no tuvo otro propósito en su vida que contemplar la Verdad. Diréis que es mejor dedicar a la vida a labores prácticas, como la atención de los necesitados, la curación de enfermedades, el incremento del Producto Interior Bruto o la invención de algún chisme que convierta la tos en electricidad. Pero os equivocáis. No hay nadie más útil a la Humanidad que quien vive contemplando la verdad. El contemplativo regala luz celeste a quien se le acerca.

Inventad lo que queráis, y sed todo lo prácticos que podáis ser. Pero no dejéis de contemplar, ni olvidéis el silencio, no vaya a ser que trabajéis a oscuras y vuestro trabajo lo robe el Príncipe de las tinieblas.

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