El Mar de Jesús de Nazaret

25 abril, 2018 – Espiritualidad digital

¿No te salen las cuentas?

Números, números, números… ¿A cuántas personas has acercado al confesonario? ¿Cuántos amigos tuyos han acogido a Dios en sus vidas? ¿Cuántos jóvenes hay en esa parroquia? ¿Cuántas personas asisten a misa en ese templo cada domingo? Si no hay números, no eres nadie, has fracasado. En ocasiones, con enorme sonrojo, he escuchado a hermanos míos sacerdotes hablar del número de comuniones que habían repartido en una ceremonia, o del número de penitentes que habían confesado… ¡Números, números, números!

Id al mundo entero y proclamad el evangelio a toda la creación. Estas palabras no llevaban incorporada la garantía de que el mundo cayera rendido a sus pies. Cuando los apóstoles murieron, el mundo no era cristiano. Y cuando Cristo murió, estaba prácticamente solo. Apenas quedaba un cristiano que no hubiera desertado.

¡Números, números!… Que nos dejen en paz. Dios no es un CEO de una multinacional.

La predicación valiente nadie la escucha, porque el mundo es cobarde. Y los frutos de la vida del cristiano, como los de la Cristo, no surgen hasta que el grano de trigo haya muerto. Si quieres números, espera a contarlos desde el cielo. De los destellos numéricos que cuentes en vida no te fíes demasiado…

(2504)