Libros del autor

21 abril, 2018 – Espiritualidad digital

La carne no sirve para nada

Como si hubiera leído el Señor que ayer escribí sobre las delicias de la ternera gallega, y su falta de sustancia cuando la comparamos con el Pan de vida, hoy exclama: La carne no sirve para nada. ¿Veis lo que os decía?

Repito que el punto de comparación es el Pan de vida. Si la comparamos con las verduras, la carne sirve para que uno se sienta persona. Pero, comparada con el alimento de los hijos de Dios…

La carne no sirve para nada. Deberías repetírtelo cuando tu carne insatisfecha brame. Ante una tentación de lujuria, cuando el Demonio te presenta los goces carnales como el paraíso en la tierra, dite a ti mismo: La carne no sirve para nada. Ante un ataque de gula en un día de ayuno, cuando tu estómago te promete la felicidad a cambio de un banquete, dite a ti mismo: La carne no sirve para nada. Ante la embestida de la ira, cuando tus vísceras desean descargar su furia contra tu hermano, repite: La carne no sirve para nada.

No esperes a sufrir la decepción que sobreviene tras el pecado, cuando te tienes que decir a ti mismo: «Y esto… ¿para qué ha servido?».

(TP03S)