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13 abril, 2018 – Espiritualidad digital

El precio del Pan

Sube a lo alto y mira a la Humanidad: contempla a tantos millones de hombres y mujeres hambrientos de Dios, muchos de ellos sin saberlo, mendigando afecto a las criaturas y suspirando por algo que dé sentido a sus vidas. Mira ese panorama, y pregúntale a Jesús, como le preguntó Felipe: ¿Con qué compraremos panes para que coman éstos?

Conocemos la respuesta: con la sangre del Cordero. No olvides, cada vez que comulgues, que ese Pan que comes ha costado toda la sangre de Cristo. Y que, para que puedas comerlo, el sacerdote que lo consagra ha tenido, también, que entregar su vida por completo, unido al Sumo y Eterno Sacerdote de la nueva Alianza. Parece pequeña, la sagrada Hostia. Pero la partícula más insignificante de esa Hostia ha costado mucho más de lo que puedas imaginar.

Por eso, comulga con gratitud. Sé consciente del precio de ese Pan. Y llora por todos aquellos que lo desprecian y rehúsan comerlo, condenándose a sí mismos a morir de hambre, cuando su Redentor ha entregado por ellos su vida.

Comulga a diario. Si generoso ha sido Jesús para comprarte el Pan, sé tu, ahora, generoso al devorarlo. Haz honor a esa sangre.

(TP02V)