El Mar de Jesús de Nazaret

10 abril, 2018 – Espiritualidad digital

Los niños vienen del Calvario

NicodemoJamás entenderemos las palabras que Jesús dirigió a Nicodemo acerca del nuevo nacimiento, si no prestamos atención al «apellido» de ese nuevo nacimiento: Así es todo el que ha nacido del Espíritu. La nueva vida, por tanto, no procede de la carne. Tampoco los niños vienen de París.

En otro momento, Jesús dijo: El Espíritu es quien da vida; la carne no sirve para nada (Jn 6, 63).

El nuevo nacimiento sucede cuando la carne del cristiano se une al cuerpo crucificado del Redentor y se lleva a la Cruz. No hay mística sin ascética, como tampoco hay gracia sin penitencia, ni Pascua sin Cuaresma.

Es allí, en la Cruz, donde tienen lugar una muerte y un nuevo nacimiento. Los niños nuevos no vienen de París, sino del Calvario. Muertos con Cristo por la penitencia, nacen de la llaga de su costado, icono de la Divina Misericordia del que manan los siete sacramentos. Y, renacidos por el baño bautismal, son «dados a Luz», a una luz eterna y poderosa que es resplandor del cielo en el alma de recién nacido.

No sólo somos hombres nuevos. Sobre todo, somos niños. Y el Espíritu balbucea en nosotros con un divino vagido: ¡Aleluya!

(TP02M)