El Mar de Jesús de Nazaret

24 marzo, 2018 – Espiritualidad digital

La Providencia y sus misterios

El saber que Dios cuida de nosotros nos ayuda a dormir por las noches. Podemos bajar la guardia, y abandonar el cuidado del mundo en las manos de Aquél que no duerme ni reposa, que nos guarda de todo mal para que no nos haga daño el sol de día, ni la luna de noche (cf. Sal 121). En paz me acuesto, y enseguida me duermo, porque tú solo, Señor, me haces vivir tranquilo (Sal 4, 9).

Y, sin embargo… Mirad hoy a los pecadores, convertidos en providencia del propio Dios. En lugar de abandonarse a sus cuidados, y someterse a sus designios, serán ellos quienes quieran decidir los destinos del Verbo encarnado: ¿Qué hacemos? Este hombre hace muchos signos… Y decidieron darle muerte.

¡Qué paradoja tan terrible! El mismo que nos invitó a dejarnos cuidar por Dios, como aves del cielo o lirios del campo, se someterá ahora a esa perversa providencia de sus enemigos y se dejará prender, azotar, crucificar y matar. No se defenderá, callará durante su condena, y aceptará su muerte.

Pero cuando extienda sus brazos en la Cruz, sobre ellos sostendrá la tierra y tomará posesión de la Historia. Estamos salvados. Misteriosa y amorosamente salvados.

(TC05S)