El Mar de Jesús de Nazaret

23 marzo, 2018 – Espiritualidad digital

Viernes de dolores

Para muchos cristianos, hoy sigue siendo Viernes de Dolores. Cualquiera que tenga en la familia a una María Dolores mayor de 45 años sabe que le conviene felicitarla hoy, porque a la tía Loli no hay quien la convenza para que celebre su santo en septiembre.

Por desgracia, bautizamos pocas María Dolores. Es por ceguera. Oímos «dolor» y salimos huyendo como hubieran esparcido ántrax. Peor para nosotros.

Hay un dolor santo. El de la Virgen lo es. Santo, y dulce. Es el dolor de la espada que atraviesa su inmaculado corazón mientras ve cómo los pecados de los hombres apagan, como una vela que titila, la vida de su Hijo.

No te apedreamos por ninguna obra buena, sino por una blasfemia: porque tú, siendo hombre, te haces Dios.

Por eso, porque no soportaban que Dios se acercase a ellos, en la Cruz quisieron apagar la luz de la divinidad de Cristo. Había que cubrirlo de infamias hasta que no pareciese Dios, sino hombre derrotado.

Apagaron el brillo de su divinidad, y apagaron también su resplandor humano. Sobre el madero, ya no parecerá Dios. Ni siquiera parecerá hombre, sino gusano pisoteado y agonizante.

Para que, después, tú y yo queramos brillar.

(TC05V)