El Mar de Jesús de Nazaret

12 marzo, 2018 – Espiritualidad digital

¡Miradlo!

Se queja Jesús: Si no veis signos y prodigios, no creéis. Tenían delante de ellos a Dios hecho hombre, y no les bastaba con mirarlo para creer (Me habéis visto y no creéis –Jn 6, 36–, les dirá más adelante). Sin embargo, querían ver cosas: milagros, curaciones, exorcismos… pirotecnia.

¿Es que no os basta con mirar al Hijo de Dios? Os diré por qué no os basta, y es el mismo motivo por el que a muchos no les basta con mirar a la sagrada Hostia: porque buscáis cosas, os gustan las cosas, y al propio Jesús lo miráis como a una cosa; una cosa omnipotente, pero una cosa, una herramienta que os resuelva la vida. Así miráis también a la sagrada Hostia, y no creéis; mirándola así, no podéis ver más que pan.

¡Mirad al Señor como a una persona! Miradlo a los ojos, y creeréis. Buscad su corazón, tratad de alcanzar su alma con vuestros ojos, y lo amaréis sin remisión. Miradlo como lo miró Mateo, como lo miró Felipe… como no quiso mirarlo el joven rico. Mirad a la sagrada Hostia como se mira a Dios humillado, y lo adoraréis.

¿Has mirado los ojos del Crucifijo?

(TC04L)