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13 febrero, 2018 – Espiritualidad digital

Lecciones de repostería

No soy, precisamente, un experto cocinero. Y, menos aún, repostero. Pero me han dicho que la levadura hincha y da volumen a los alimentos. Y esa breve lección de repostería aplicada me ha servido para entender mejor las palabras del Señor:

Evitad la levadura de los fariseos y de Herodes.

Cuando la Virgen empleaba al niño Jesús como pinche de cocina, sin duda le mostró el efecto de la levadura. «Mira cómo se hincha», le diría a su hijo mientras sacaba del horno el pan. Y, ya de mayor, Jesús, contemplando a los fariseos y a Herodes, recordaría aquella lección: «Mira cómo se hinchan». Si, en lugar de en Belén, hubiese nacido el Señor en Albacete, lo hubiera dicho de otra manera: «¡De dónde sacan, pa’ tanto como destacan!». Pero nació en Belén, y su Madre fue la mejor repostera del universo. No en vano, en el horno de sus purísimas entrañas se coció, durante nueve meses, el Pan de Vida.

He recordado, también, que dice san Pablo que nosotros somos panes ácimos (1Co, 5, 7). El pan que comulgamos no tiene levadura, es ácimo, y, por eso, no se hincha. Es Cristo.

¿Y tú? ¿A quién te pareces más?

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