El Mar de Jesús de Nazaret

6 febrero, 2018 – Espiritualidad digital

Un culto vacío

«Religión» viene de la expresión latina «re–ligare», «volver a unir». Es el vínculo sagrado por el que el hombre, separado de Dios a causa del pecado, recupera su unión con Él, y, al hacerlo, adquiere vida eterna y es amado con eterno amor. Conviene recordarlo, porque cada oración, cada mortificación, cada acción, y cada respiración del cristiano deberían tener como objetivo fortalecer esos vínculos. Si la piedad del cristiano buscase algo distinto de esa unión con Dios…

El culto que me dan está vacío, porque la doctrina que enseñan son preceptos humanos. Un culto vacío es como el tronco de un árbol que estuviera lozano por fuera, pero hueco y podrido por dentro. Así sucede cuando una persona busca, en la piedad, una herramienta para vivir mejor, o un instrumento omnipotente para lograr que se cumpla su voluntad, en lugar de un vínculo que lo mueva a entregarse por entero a su Creador.

Pide cuanto necesites cuando reces. Eres hijo de Dios, y puedes pedir la luna, si la deseas. Pero, sobre todo, pide amar y ser amado; implora la gracia de hacer, siempre y en todo, la voluntad de Dios. Y abandona en sus manos todo lo demás.

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