El Mar de Jesús de Nazaret

4 febrero, 2018 – Espiritualidad digital

No seas tan «dialogante»

El pasado domingo, Jesús ordenaba callar a un demonio, y lo expulsaba lejos. Hoy nos cuenta san Marcos que el Señor, en Cafarnaúm, expulsó muchos demonios. Y, en esta ocasión, ni siquiera necesitó hacerles callar, porque no les permitía hablar.

Apréndelo, y no lo olvides. La perdición de Eva tuvo lugar en el mismo momento en que respondió a la pregunta de la serpiente sobre las prohibiciones de Dios. Entabló diálogo con el enemigo, y ese diálogo la perdió a ella, y nos perdió a todos. Tú no cruces jamás palabra con el tentador. Todo el diálogo que pudieras tener con él ya lo tuvo Jesús en el desierto. No te hace falta añadir nada.

¿Quieres ejemplos? La primera tentación del día: suena el despertador, y una vocecilla te susurra: «quédate en la cama, aún tienes tiempo». Y tú, como si quisieras dejarte engañar, respondes, medio en sueños: «Bueno… Si no me afeito, y desayuno de pie, y luego voy en coche al trabajo…» Ya estás perdido. Más te hubiera valido tirarte al suelo ante aquella voz y haber alabado a Dios. Habrías callado al demonio, y comenzado bien el día.

Podría ponerte más ejemplos, pero no me queda sitio.

(TOB05)