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1 febrero, 2018 – Espiritualidad digital

Gente de buen conformar

¡Qué difícil resulta convivir con esas personas que nunca están contentas! Si hace calor en verano, se quejan porque añoran el invierno. Llega el invierno, y se quejan del frío, suspirando por el verano. Los llevas a comer a un buen restaurante, y protestan porque el servicio les parece lento. Si caminas con ellos, se cansan; si descansas con ellos, se aburren; si los acompañas al cine, la película es mala… Sólo te consuela el pensar que, al sufrirlos, te santifican. Pero uno preferiría tenerlos lejos a tenerlos cerca, la verdad.

Algo que distingue al santo es que es una persona «de buen conformar». No se queja de nada, porque ya lo tiene todo. Lleva a Dios en el alma, y «quien a Dios tiene, nada le falta».

Les encargó que llevaran para el camino un bastón y nada más, pero ni pan, ni alforja, ni dinero suelto…  ¡Qué poquito necesita, para ser feliz, quien tiene a Dios! Al contrario de lo que sucede con los quejumbrosos, da gusto estar con personas así. Siempre están contentos, buscan lo positivo de cada situación, y, en lugar de cargarte con sus quejas, procurarán aliviar tus cargas.

¿Y tú? ¿Eres «de buen conformar»?

(TOP04J)