El Mar de Jesús de Nazaret

21 enero, 2018 – Espiritualidad digital

Date la vuelta y mira

Somos tan moralistas que pensamos que la conversión consiste en pasar, de hacer las cosas mal, a hacerlas bien. Pero ese paso, cuando sucede, es posterior a la conversión. Convertirse significa girarse para mirar. Estás mirando la televisión, y tu hijo te llama. Apartas los ojos del televisor y miras a tu hijo. Te has convertido.

Aunque convertirse a Jesucristo es algo ligeramente más radical. Se ha cumplido el tiempo. Convertíos y creed en el evangelio. Simón y Andrés, que estaban echando las redes en el mar, se giran, miran a Jesús, e inmediatamente dejaron las redes y lo siguieron. Desde ese momento, sus miradas, fijas hasta entonces en su trabajo, pasaron a tener al Señor como único centro de atención. Puede que siguieran haciendo las cosas mal, pero esa mirada los fue enamorando, y el amor los transformó hasta santificarlos por completo.

No te ocultaré que la conversión supone un movimiento violento. Porque transformar un movimiento de rotación –siempre pensando en ti mismo– en uno de traslación –cuando toda tu vida gira alrededor de Cristo– no se logra sin violencia. Pero esa santa violencia, lubricada por el Amor, marcará la única batalla de tu vida que merece ser luchada.

(TOB03)