Evangelio 2018

19 enero, 2018 – Espiritualidad digital

No te quejes tanto, y sonríe más

Cuentan de uno de aquellos padres del desierto, que desde el siglo IV salieron a servir a Dios en la soledad, que andaba dándose de mamporros con un demonio. El eremita gritaba: «¡Suéltame, demonio! ¡Suéltame, demonio!». En esto, el demonio detuvo la pelea, miró a los ojos al cristiano, y, riéndose, le dijo: «¡Suéltame tú a mí! ¿Acaso no ves que eres tú quien me tienes sujeto?».

¡Qué gran lección! ¡Cuántas veces, quienes se quejan del demonio, parecen encontrar un morboso placer en hablar de él, pensar en él, mirar todo lo negativo y absorber todos los miedos! Quienes tienen siempre la mirada y los labios en las sombras retienen al demonio junto a ellos.

Jesús dio a los apóstoles autoridad para expulsar a los demonios. Pero ni un apóstol, ni mil exorcistas juntos, pueden expulsar al demonio de un hombre que lo retiene. Las personas negativas y tenebrosas lo tienen muy difícil, si no se convierten a la luz.

Al demonio es preciso ignorarlo. Si molesta, el mejor remedio es no prestarle atención. Clavar los ojos en la luz del Amor, y seguir camino con una sonrisa. Así matarás al demonio de la muerte que más teme: de aburrimiento.

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