El Mar de Jesús de Nazaret

16 enero, 2018 – Espiritualidad digital

Verdadero Cuerpo

EucaristíaSi ayer los amigos del esposo compartían la dicha del recién casado, hoy son los hombres del séquito de David quienes comparten con él otro banquete.

Entró en la casa de Dios (…), comió de los panes de la proposición, que sólo está permitido comer a los sacerdotes, y se los dio también a quienes estaban con él.

Si aquellos panes sólo podían ser consumidos por sacerdotes, ¿quién podrá comer ese Pan que es el Cuerpo del único sacerdote, Jesucristo? No es difícil responder. Yo como mi propio cuerpo cada día, puesto que lo consumo en mi actividad. Pero si alguien ajeno a mí quisiera comer mi cuerpo, me ultrajaría y cometería un acto deplorable de canibalismo. Con cuánta más razón, el Cuerpo de Cristo sólo puede ser consumido por Él mismo.

Ahora bien, si vivo en gracia de Dios, soy otro Cristo, miembro de su propio Cuerpo, y el que yo me alimente de su Cuerpo se vuelve algo natural.

Por eso, si los hombres de David pudieron comer aquellos panes sacerdotales, las almas en gracia comen el Pan más suculento, tomado de la espiga más dulce, porque son otros cristos, y, con Él, son sacerdotes.

Ave, Verum Corpus!

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