Evangelio 2018

15 enero, 2018 – Espiritualidad digital

Banquete celestial

Hoy día se llaman «damas de honor», y sólo acompañan a la novia en algunas bodas de postín. Pero, en tiempos de Jesucristo, tanto el novio como la novia llegaban a la boda acompañados de su corte. La novia llevaba a sus amigas, y el novio a sus amigos. Su función no era ayudar a la novia a cargar con el velo, sino ayudar a los contrayentes a cargar con su alegría. El gozo de la novia se expandía en sus amigas, y el júbilo del novio era compartido por los suyos.

¿Es que pueden ayunar los amigos del esposo, mientras el esposo está con ellos?

En la santa Misa, el sacerdote es el amigo del Esposo, cuando no el Esposo mismo. Por eso vive cada eucaristía rebosante de júbilo interior. No olvides que allí se renueva, sin dolor, el sacrificio del Calvario, y que ese sacrificio es la consumación de un desposorio entre Cristo y su Iglesia. ¡Cómo no alegrarse! Los fieles sois las amigas de la Esposa, cuando no la Esposa misma. Y, al uniros sacramentalmente al Cuerpo de Cristo, debéis festejar en vuestras almas toda la dicha de la Iglesia.

¡Realmente, la santa Misa es banquete celestial!

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“Evangelio