El Mar de Jesús de Nazaret

13 enero, 2018 – Espiritualidad digital

Lo que no puedes hacer sentado

Un amigo mío, de figura gruesa, y de carácter tranquilón y apacible, nos sorprendió a todos cuando supimos que llevaba varios meses saliendo a montar en bicicleta. No esperábamos de él semejante fervor deportivo. Y, cuando le pregunté por qué había elegido el ciclismo, me respondió: «Porque es el único deporte que se practica sentado».

Al pasar vio a Leví, el de Alfeo, sentado al mostrador de los impuestos. Sentado se está muy bien. Ya sea perdiendo kilos, como mi amigo, o ganando dinero, como Leví. Sentado también se puede comer, jugar a las cartas, ver la televisión, beber cerveza, leer, estudiar, escribir, y realizar otras muchas actividades.

Hasta que te encuentra Jesús. Le dice: «Sígueme». Se levantó y lo siguió. Lo que no puedes hacer sentado es seguir al Señor. Algunos lo intentan con todas sus fuerzas: imaginan que, a base de sentarse a meditar y reunirse durante horas lograrán seguir los pasos del Maestro. Pero, para seguir a Jesús, es preciso levantarse: salir de casa, buscar a los hombres, acercarse a las ovejas perdidas, desmontar la vida propia y perder el control… La vida del discípulo es toda una aventura. Pero no para quien la quiere vivir sentado.

(TOP01S)

“Evangelio