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10 enero, 2018 – Espiritualidad digital

Valor sobrenatural de las croquetas

Cuando Jesús salió de la sinagoga, fue con Santiago y Juan a la casa de Simón y Andrés. Es decir, como todo el mundo, cuando sale de misa de doce: fue a tomar el aperitivo, y a comer con la familia o los amigos. «Vamos a casa de Simón, que su suegra hace unas croquetas que tiran de espaldas». Pero cuando llegaron a la casa de las croquetas, perdón, de Simón, la suegra de Simón estaba en cama, con fiebre. Jesús la cogió de la mano y la levantó. Se le paso la fiebre y se puso a servirles. Doña suegra hizo las croquetas, y no pudo haber acción de gracias que agradase más al Señor.

Diréis que un «Te Deum» hubiese sido más piadoso. Pero yo creo que, en una situación así, cualquiera de las croquetas valía por cuatro «Te Deum».

También un mecánico agradecido repara con cuidado el Ford Focus de Jesús en sus clientes. Y un sacerdote agradecido celebra la Misa con el mismo cariño que puso doña suegra en las croquetas. No es irreverente. Aunque también podría decir que doña suegra puso en las croquetas el mismo cariño que un buen sacerdote pone en cada misa.

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“Evangelio