Evangelio 2018

8 enero, 2018 – Espiritualidad digital

Lo más sencillo del mundo

El cristianismo, a mi entender, es lo más sencillo del mundo. No digo que sea fácil –¡No lo es!–; digo que es sencillo, lo más sencillo del mundo: consiste en conocer a Jesús, ser arrebatado por Él, dejar cuanto tienes para abrazarlo con todas tus fuerzas, y procurar no soltarlo jamás.

Los llamó, dejaron a su padre Zebedeo en la barca con los jornaleros y se fueron en pos de él. Tan sencillo como un flechazo. Y tan dramático. Porque esa flecha, clavada en el corazón del cristiano, provoca un dulcísimo dolor que ya no le dejará vivir tranquilo; se desangrará por esa herida hasta la extenuación amorosa.

Sorprende que, siendo tan sencillo, sean tan pocos quienes viven así su cristianismo. Muchos quieren ser cristianos a base de virtudes, esfuerzos, propósitos, valores, principios… ¡Cuánta complicación! Como querer fabricar ramas y hojas a base de horas de trabajo, cuando lo sencillo es sembrar la semilla, regarla y dejarla crecer.

Tú no busques la virtud; busca a Cristo. Clava la mirada en Él, enamórate sin miedo, abrázalo con todas tus fuerzas y ámalo con pasión. Teme, sobre todo, ofenderlo. Y, cuando quieras darte cuenta, la virtud te habrá alcanzado a ti.

(TOP01L)

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