El Mar de Jesús de Nazaret

3 enero, 2018 – Espiritualidad digital

Se ha manchado el Niño Dios

Jesús se ha puesto perdido. Salió a jugar al cesar la lluvia, y el barro de las calles ha ensuciado sus sandalias y su ropa. María lo descalza, lo desnuda, le pone ropa limpia y le pide que no salga ya de casa, no vaya a ensuciarse de nuevo.

«Un día saldré de casa, Madre, y no será para jugar. Ese día, todo sucederá de manera distinta. Porque, si hoy me he mojado en el barro, entonces me sumergiré en una suciedad peor: los pecados de los hombres. Pero, en lugar de ensuciarme ellos a mí, seré Yo quien, al tocarlos, los limpie a ellos. Y no acudiré a ti para que me vistas ropa nueva; Yo te vestiré a ti con la gloria que mi Padre me dio. Serán ellos, los pecadores, quienes encuentren en ti refugio y te pidan que los revistas de Mí. Los acercarás a mi Cruz, y, al contacto con mi sangre, quedarán limpios. Por eso, no te importe que ahora me ensucie con el barro, porque Yo he querido vestir el barro de los hombres para que los hombres vistan mi gracia».

Este es el cordero de Dios, que quita el pecado del mundo.

(0301)

“Evangelio