El Mar de Jesús de Nazaret

1 enero, 2018 – Espiritualidad digital

Los pastores, la Virgen y la fuente

fervorSi llevas días sin beber agua, y alguien te dice dónde hay una fuente, no te diriges a ella arrastrando los pies. Corres, y agotas las pocas fuerzas que te quedan, hasta llegar allí. Cuando llegas, sacias tu sed con inmensa alegría.

Los pastores representan a la humanidad sencilla, a tantas buenas gentes que, sabiéndolo, o sin saberlo, andan sedientas de Dios. Cuando los ángeles les anunciaron la buena nueva, fueron corriendo hacia Belén. Así, con esa misma sed, deberías acudir tú a la santa Misa. ¿Por qué llegas siempre tarde? ¿Acaso no estás sediento? ¿O, más bien, será que estás saciado de cosas y tareas que te impiden sentir la sed de Dios?

Y encontraron a María y a José, y al niño acostado en el pesebre. Frente a las carreras de los pastores, el niño reposa. Él es la fuente, Él es la quietud, Él es la paz que tú y yo necesitamos.

María, por su parte, conservaba todas estas cosas, meditándolas en su corazón. Ella es la que bebe sin cesar de la fuente de agua viva, y guarda en su corazón el agua como guardó al Niño en sus entrañas. Por eso es Madre de Dios.

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“Evangelio