Libros del autor

30 diciembre, 2017 – Espiritualidad digital

Niños y ancianos

Ana, hija de Fanuel, de la tribu de Aser, habiendo vivido siete años casada, y tras permanecer viuda hasta los ochenta y cuatro, es una de las vírgenes prudentes que supo esperar al Señor con la lámpara encendida. Aunque los años transcurrían, y el Esposo parecía no llegar nunca, ella, como el también anciano Simeón, no se apartaba del templo, sirviendo a Dios con ayunos y oraciones, noche y día.

La Navidad es de los niños, quienes, en su sencillez, están a la altura (a la «bajura», más bien) del Niño Dios. Pero es, también, de los ancianos, los sabios que han aprendido a distinguir lo caduco de lo eterno, y son capaces de despreciar los bienes de este mundo con tal de alcanzar a Dios. Entre unos y otros se encuentran las zonas peligrosas de la juventud y la edad adulta. El joven se deja fascinar fácilmente por las luces de este mundo, y el adulto, cargado de responsabilidades, sufre la tentación de creerse Dios.

Líbranos, ¡Oh Santo Espíritu!, de la fascinación de la juventud y la prepotencia de la madurez. Concédenos sencillez de niños y sabiduría de ancianos, para que podamos adorar a un Dios niño y sabio.

(3012)

“Evangelio