Evangelio 2018

28 diciembre, 2017 – Espiritualidad digital

De luces y sombras

A algunos les hubiera gustado que la venida de Dios a la tierra hubiese tenido el efecto de quien enciende la luz en una habitación: en un instante, las sombras desaparecen, y todo queda iluminado. Pero la venida de Dios a la tierra se asemeja más al amanecer: mientras montes y valles se llenan de claridad, el interior de las casas no recibe el brillo del día si sus moradores no abren las ventanas. Y no todos quieren. Muchos prefieren seguir durmiendo el sueño de la muerte.

Herodes montó en cólera, y mandó matar a todos los niños de dos años para abajo, en Belén y sus alrededores.

Raquel lloró a sus hijos, y hoy la Iglesia los festeja. Las lágrimas de la Iglesia se derraman, más bien, por los verdugos. Los niños han sido hechos inocentes al bañarse en la sangre del Cordero. Pero los verdugos se hicieron culpables a sí mismos. Por ellos lloramos.

No eres desgraciado cuando sufres; el Niño Dios, luz hoy desde el pesebre, y desde la cruz mañana, ilumina tu dolor y lo convierte en gloria. Eres desgraciado cuando pecas, porque cierras tus ventanas a la luz y te conviertes en morada de tinieblas.

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“Evangelio