El Mar de Jesús de Nazaret

26 diciembre, 2017 – Espiritualidad digital

Ten cuidado conmigo, Niño Dios

¡Mírate cómo estás, Niño mío! ¿Quién te ha dejado ahí? Sepultado en pajas, recostado en el comedero donde buscan alimento los hocicos de los bueyes, sin techo que te proteja… Siendo Rey de reyes, ¿serás así tratado?

De rodillas ante Ti, tendré que decirte, mi Amor, lo que Tú dirás a tus discípulos: ¡Cuidado con la gente! Porque os entregarán a los tribunales, os azotarán en las sinagogas, y os harán comparecer ante gobernadores y reyes.

Ten cuidado con la gente, Niño Dios. Porque tu pureza no puede soportarla el mundo. En lugar de postrarse ante Ti, se llenarán de envidia y querrán acabar con tu vida. Así harán también con tus mártires.

Y, llorando, te diré: Ten cuidado, también, conmigo. Porque, aunque de verdad te amo (¡Tú lo sabes!), te traicionaré, te seré infiel, y con mis pecados gritaré que debes morir en una cruz. Mi corazón te dirá que preferiría mil veces morir yo; pero mis obras te herirán de muerte a Ti. Ten cuidado conmigo, Niño Dios.

Tus ojos me dicen que, si quisieras cuidarte, no habrías venido a este mundo. Has venido para cuidarme a mí, aunque a Ti te cueste tu propia vida.

Quisiera llorar.

(2612)

“Evangelio