Evangelio 2018

21 diciembre, 2017 – Espiritualidad digital

Pagadores y favorecidos

Está claro que Isabel no había ido de tiendas todavía. Supongo que su retiro de cinco meses la tuvo tan centrada en Dios que no cayó en la cuenta de las fechas. Aunque, hablando de fechas, tampoco entonces era tan popular la Navidad. De hecho, se estaba inaugurando en aquellos momentos, y más bien con poco ruido. Con mucha alegría, pero con poco ruido.

¿Quién soy yo para que me visite la madre de mi Señor? A estas palabras me refería. Cuando uno fabrica la Navidad entre gastos, invitaciones, agobios y pucheros, si el 24 de diciembre se pregunta: «¿Quién soy yo?» la respuesta sale como disparada: «El que paga. Yo soy el que paga». Pero cuando la Navidad te la hace Dios sin esperarlo, como a Isabel, te sientes abrumado y eres todo gratitud.

Recuérdalo, no vayas a creer que tu esfuerzo fabricó la Nochebuena. Por mucho te que muevas –y puede que no tengas más remedio que moverte–, ni a Jesús, ni a José ni a María los puedes traer a tu casa con tus fuerzas. Por tanto, cuando los veas llegar, cambia de sitio; que ya no eres el que paga, sino el que recibe. Póstrate.

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“Evangelio