Evangelio 2018

15 diciembre, 2017 – Espiritualidad digital

De todas formas, no callaremos

Durante mis primeros años de sacerdocio, me preocupaba más de la cuenta por la predicación. No paraba de pensar en si se me habría entendido bien, si habría dicho todo lo necesario, si me habría alargado excesivamente… Todos esos males desaparecieron de repente cuando mi confesor, más experimentado que yo, me dijo: «¿Por qué te preocupas? ¡Si nadie te escucha! Y los pocos que te escuchan van a hacer lo que les dé la gana». Comprendí entonces que el valor de la predicación es, sobre todo, sacrificial. Pasados los años, he podido comprobar la razón que tenía mi confesor: Todo el mundo hace lo que le da la gana. Y quienes vienen a felicitarte por la homilía son, muchas veces, quienes menos dispuestos están a obedecer.

¿A quién compararé esta generación? Se asemeja a unos niños sentados en la plaza, que gritan diciendo: «Hemos tocado la flauta, y no habéis bailado; hemos entonado lamentaciones, y no habéis llorado». Si el Señor sufrió la impotencia de quien habla y no es escuchado, ¿qué tiene de extraño que la suframos los sacerdotes?

Pero eso no cambia las cosas. Si las almas fueran dóciles, si escuchasen y obedecieran… ¡Cuántos santos llenarían el mundo!

(TA02V)

“Evangelio