Evangelio 2018

10 diciembre, 2017 – Espiritualidad digital

Yo sí me quiero salvar

¿Quién se alegrará de la venida del Salvador, sino aquél que se sabe perdido? En 1983, Víctor Manuel llenó las emisoras de radio con una canción que «rezaba»: «Déjame en paz, que no me quiero salvar». A alguien que profiere semejante grito le dices que viene el Salvador y, en lugar de alegrarlo, le provocas un infarto de miocardio.

He ahí la misión de Juan Bautista: abrir los ojos de quienes están perdidos para que reconozcan que necesitan ser salvados. Él los bautizaba en el río Jordán, y confesaban sus pecados. Quien confiesa sus pecados demuestra gran sabiduría. Porque aquel Víctor Manuel de 1983 estaba feliz con sus culpas y no quería que nadie le librase de ellas… Otros creen poder salvarse a sí mismos, y piensan que no necesitan confesar sus pecados a nadie. Pero quien confiesa sus pecados es como quien expone sus dolores al médico: lo hace porque sabe que necesita ayuda. A alguien así, le dices que viene su salvador, y le alegras la vida.

Haz como el Bautista. Si quieres se apóstol del Adviento, sé apóstol de la confesión. Acerca a tus amigos al confesonario, y así le prepararás al Señor un pueblo bien dispuesto.

(TABO2)

“Evangelio