Evangelio 2018

7 diciembre, 2017 – Espiritualidad digital

Para ser feliz eternamente…

¿De qué depende tu felicidad? ¿A quién le has encargado la delicada tarea de hacerte feliz?

Si esperas que tu cónyuge te haga feliz, no podrás perdonarle el día que te falle. Y te fallará, porque todos fallamos. No te enfades si te digo que eres como aquel hombre necio que edificó su casa sobre arena. Las criaturas somos arena, y arena movediza. Ama a tu cónyuge con todo tu corazón, pero no cometas la injusticia de pedirte que te haga feliz. No puede.

Si tu felicidad depende de tu trabajo… Lo siento por ti. Muy frágil me parece esa felicidad. Los trabajos vienen y van…

Si tu felicidad depende de tu salud, mejor no llegues a los cincuenta. O, mejor aún, conviértete antes de que sea tarde.

Pero si tu felicidad depende sólo de Dios, si puedes mirar al sagrario y decirle al Señor, con el corazón en la mano: «¡Qué feliz me haces, Jesús!», entonces dichoso tú. Porque eres como aquel hombre prudente que edificó su casa sobre roca. Eres libre, porque amas a los demás sin necesitarlos para ser feliz, y, por tanto, nada les pedirás a cambio de tu amor. Pero, sobre todo, serás feliz eternamente.

(TA01J)

“Evangelio