Evangelio 2018

4 diciembre, 2017 – Espiritualidad digital

El teléfono móvil del centurión

Ayer comenzó el Adviento. Y, si me preguntas qué supone para nosotros este tiempo, te responderé haciendo un malabarismo tecnológico con el evangelio de hoy:

Al entrar Jesús en Cafarnaún, un centurión se le acercó rogándole: «Señor, tengo en casa un criado que está en cama paralítico y sufre mucho». Le contestó: «Voy yo a curarlo».

Detén aquí la lectura del evangelio. Y supón que aquel centurión hubiese tenido un teléfono móvil. Imagina que hubiese llamado a su criado para decirle: «¡Enhorabuena! ¡Jesús viene a curarte!». Piensa en la alegría del criado al escuchar la noticia. Sigue enfermo, pero ahora sabe que se curará; y cuenta los minutos hasta que el Señor aparezca por la puerta para sanarlo. Así experimenta ya, por adelantado, el gozo de una curación prometida, aunque todavía no pueda mover sus piernas. ¿Sabes cómo se llama esa virtud? Esperanza.

Eso es, en gran medida, el Adviento. La esperanza que unos pecadores abocados a la muerte tenemos en la promesa del Señor: Él viene a curarnos. Y, a la vez que nos alegramos por esa venida inminente, nos preparamos a ella vistiendo el alma con las mejores galas: las de la gracia divina. ¿Te has confesado ya?

(TA01L)