Evangelio 2018

3 diciembre, 2017 – Espiritualidad digital

De sueños y vigilias

Diréis que un ser humano normal necesita dormir para llevar una vida saludable. Sin embargo, Jesús nos pide que nos mantengamos en vela, no sea que venga (el señor de la casa) inesperadamente y os encuentre dormidos. Lo que os digo a vosotros, lo digo a todos: ¡Velad!

Para que te tranquilices, no se refiere tanto al sueño del cuerpo como al del alma. Que puede el alma velar mientras el cuerpo duerme. Así lo dice la esposa del Cantar de los Cantares: Yo dormía, pero mi corazón velaba, ¡Una voz! ¡Mi amado toca a la puerta! (Ct 5, 2). Es un texto precioso, que nos deja a los pies del evangelio de hoy.

El alma no duerme; se duerme, que es peor. Se sumerge en las tinieblas del pecado y en las preocupaciones de este mundo, y cierra los ojos a la luz de Dios. Cristo pasa junto a ella, y ni lo nota. Hay quien bosteza durante la consagración.

Pero el alma enamorada siempre está en vela. Se mantiene en gracia, con la lámpara encendida. Y sueña con Dios incluso mientras duerme el cuerpo. ¿Nunca te has despertado de madrugada rezando el Avemaría? ¿Nunca has soñado con Dios?

(TAB01)