Evangelio 2018

28 noviembre, 2017 – Espiritualidad digital

El resplandor de lo caduco

A los Corintios les dice san Pablo: Si lo caduco tuvo su resplandor, figuraos cuál será el de lo permanente (2Co 3, 11).

En esta vida, lo caduco resplandece en ocasiones de tal forma, que parece cielo lo que no es sino polvo y ceniza. Y así se engañan muchos. Una pieza musical de calidad, los aplausos con que adornan al artista, un edificio colosal… El mismo cuerpo humano, cuando es aún joven y hermoso, brilla de tal forma que hemos de cubrirlo para que no deslumbre. Poco después, sin embargo, hiede, se corrompe y es pasto de gusanos. ¡Que se lo digan a san Francisco de Borja! En cierta ocasión, llevaba yo la comunión a una anciana inválida, sobre cuyo lecho pendía el retrato en carboncillo de una hermosa joven. «¿Es tu nieta?», le pregunté. «No. Soy yo», me dijo. Miré al retrato, la miré a ella… Y después miré embelesado el crucifijo de la mesa sobre la que deposité el portaviático.

Esto que contempláis, llegarán días en que no quedará piedra sobre piedra que no sea destruida. No nos engañe el resplandor de lo caduco. Las criaturas nos recuerdan a Él. Pero ellas pasan… Y sólo Él permanece.

(TOI34M)