Evangelio 2018

24 noviembre, 2017 – Espiritualidad digital

¿Rezas… o robas?

Si Cristo grita, el alma debería estremecerse. Una persona capaz de bostezar mientras grita Dios lo ha perdido todo; está sordo con la peor de las sorderas, y tiene una piedra en el pecho donde debería estar el corazón.

Escrito está: «Mi casa será casa de oración»; pero vosotros la habéis hecho una «cueva de bandidos».

Guarda dentro el grito del Señor. Deja que, durante el día, resuene en tu alma, y medítalo en tu corazón. Porque tu alma es casa de oración, y no debes permitir que se convierta en cueva de bandidos.

La diferencia entre quien reza y quien roba está en los ojos. Quien reza mira al cielo, y esa mirada le hace desear la eternidad. Por eso está dispuesto a desprenderse de todo en esta vida con tal de alcanzar la gloria eterna. Quien roba, sin embargo, mira a la tierra, y esa mirada le hace desear con tales ansias los bienes de este mundo que acaba siendo esclavo de riquezas, placeres y dinero. Como nunca tiene bastante con lo suyo, acaba deseando también lo de los demás. Ese deseo ya es latrocinio.

¿Hacia dónde miras? ¿Es tu alma casa de oración, o cueva de bandidos?

(TOI33V)