Evangelio 2018

20 noviembre, 2017 – Espiritualidad digital

Puestos a pedir…

BartimeoSupón que te sucede lo que le sucedió al ciego Bartimeo: que Jesús pasa a tu lado, se acerca a ti, y te pregunta: ¿Qué quieres que haga por ti? ¿Qué responderías?

Quizá, ni siquiera pedirías algo para ti. Sé de muchas madres que, ante esta pregunta, no dudarían en pedir una gracia para un hijo suyo.

Puede que le pidieras socorro en una necesidad personal. Tampoco haces mal. Al fin y al cabo, eres hijo, y eres pobre. Tienes derecho a pedir para ti.

Tal vez hayas pedido favores grandes para el mundo, o incluso la salvación de todas las almas.

Tampoco es mala la súplica de Bartimeo: Señor, que recobre la vista. Sobre todo, si es la fe la que quieres recobrar, para poder ver al Señor.

Deja que me atreva con la que me parece la mejor respuesta: «¡Señor, que yo haga en todo tu voluntad!». Porque, creo, de verdad, que, si yo hago en todo la voluntad de Dios, además de unirme a Él, como deseo, mis seres queridos, y las almas todas, saldrán beneficiados. Por tanto, lo que pido para mí no es egoísta. ¿Acaso no dijo Jesús por ellos me consagro (Jn 17, 19)?

(TOI33L)