Evangelio 2018

18 noviembre, 2017 – Espiritualidad digital

Dos contradicciones

Son dos perplejidades, dos extrañezas, que me asaltan ante la lectura del evangelio de hoy:

Dios, ¿no hará justicia a sus elegidos que claman ante él día y noche?; ¿o les dará largas? Dios promete no dar largas a los suyos, y, sin embargo, a nosotros siempre nos parece que Dios llega tarde, que está «demasiado tranquilo» o –dicho en cañí– que tiene «una pachorra de muchísimo cuidado». ¿Por qué? ¿No será que el verdadero problema consiste en que nosotros tenemos demasiada prisa? ¿No será que queremos verlo todo resuelto de inmediato? Sin embargo, Dios no nos da largas. Todo llega exactamente a su hora: a la de Dios, no a la nuestra.

Cuando venga el Hijo del hombre, ¿encontrará esta fe en la tierra? ¿A qué fe se refiere? ¿No será, precisamente, a eso, a la fe, pura y dura? Es decir, a la contemplación de lo que no ven los ojos: el cielo, la eternidad, el rostro del propio Dios. ¿Temerá el Señor –y con razón– que el día en que venga desde lo alto de los cielos a traer vida eterna no nos interese lo más mínimo, porque estemos muy ocupados pidiendo bienes terrenales? ¡Pues vaya chasco!

(TOI32S)