Evangelio 2018

3 noviembre, 2017 – Espiritualidad digital

El paisano se alborota, y el cristiano no se inmuta

Cuando los fariseos miraron con recelo al Señor por haber curado en sábado a un enfermo de hidropesía, Jesús respondió con un ejemplo:

¿A quién de vosotros se le cae al pozo el asno o el buey, y no lo saca enseguida en día de sábado?

Imagina la escena: un trabajador se encuentra arando el campo con sus bueyes, y uno de los bueyes da un mal paso y cae en un pozo. El susto del hombre es de tal calibre que lo último que recuerda es el día de la semana. Martes, miércoles, sábado… ¡Qué más da! Lo que importa es saber cómo sacar a un buey de un pozo. Y no debe ser nada fácil. A buen seguro, ese hombre comenzará a gritarle a los familiares y vecinos para que vengan cuanto antes en su ayuda, no vaya a ser que el buey se ahogue.

Creo que la asustada reacción de este paisano se comprende bien. Lo que no se comprende tan bien es la parsimonia de muchos cristianos que conviven con personas hundidas en el pecado, y no se alborotan lo más mínimo, ni tan siquiera se acercan a ellas para tenderles una mano que las salve.

(TOI30V)